¿Te has preguntado por qué ante una situación de estrés menor tu cuerpo reacciona como si estuvieras en peligro de muerte? ¿Sientes que vives con el “acelerador a fondo” (ansiedad constante) o con el “freno de mano puesto” (agotamiento y desconexión)?
La respuesta no está en tu falta de voluntad, sino en tu biología. Si durante tu infancia viviste situaciones de abuso, negligencia o falta de contención emocional, es probable que hayas crecido con un sistema nervioso desregulado.
En este pequeño artículo exploraremos cómo las experiencias tempranas configuran nuestra capacidad de respuesta ante el estrés y, lo más importante, cómo podemos trabajar desde el cuerpo para recuperar la calma en la vida adulta.
¿Qué es un Sistema Nervioso Desregulado?
Para entender por qué nos sentimos así, primero debemos entender que nadie nace sabiendo autorregularse; aprendemos a hacerlo siendo corregulados.
Cuando somos bebés y niños, dependemos de nuestros cuidadores para calmar nuestro llanto y miedo. Si recibimos esa contención, nuestro sistema nervioso aprende el camino de vuelta a la calma. Pero si crecimos en un entorno de negligencia emocional, abuso o caos, nuestro cerebro primitivo entendió que el mundo es un lugar inseguro.
Como resultado, el sistema nervioso se queda “pegado” en modo supervivencia. Esto no es una falla; es una adaptación brillante de tu cuerpo para mantenerte a salvo en un entorno hostil.
Señales de Desregulación en la Adultez
La desregulación no siempre se ve igual. Generalmente oscilamos entre dos estados:
1. Hiperactivación (Sistema Simpático):
- Ansiedad crónica y ataques de pánico.
- Irritabilidad y explosiones de rabia.
- Dificultad para dormir o relajarse.
- Sensación constante de “peligro inminente”.
- 2. Hipoactivación (Sistema Parasimpático Dorsal):
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Desconexión emocional o disociación (“sentirse fuera del cuerpo”).
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Depresión, apatía y falta de energía.
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Sensación de niebla mental.
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Dificultad para poner límites.
La Conexión Somática: ¿Por qué hablar no es suficiente?
Como psicóloga clínica, a menudo veo pacientes que entienden racionalmente por qué se sienten mal, pero siguen sintiendo la angustia en el cuerpo. Esto sucede porque el trauma y la desregulación no viven en la corteza prefrontal (la parte lógica), sino en el tallo cerebral y el cuerpo.
La psique no siempre necesita hablar; a veces necesita moverse.
Para sanar un sistema nervioso desregulado, no basta con cambiar nuestros pensamientos (enfoque Top-Down); necesitamos enviarle señales de seguridad al cerebro desde el cuerpo (enfoque Bottom-Up).
Estrategias para Regular tu Sistema Nervioso (Trabajo Somático)
Ahora que somos adultos, tenemos la responsabilidad y el poder de darle a nuestro cuerpo la seguridad que le faltó en la infancia. Aquí hay tres prácticas (de muchas que existen) para empezar:
1. Orientación (Looking around)
Cuando estamos en alerta, nuestra visión se estrecha (visión de túnel).
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La práctica: Mueve tu cuello lentamente y mira tu entorno. Nombra 3 colores o texturas que veas. Este simple acto le confirma a tu sistema nervioso biológico que no hay un depredador en la habitación.
2. El Suspiro Fisiológico
Es la herramienta más rápida para “frenar” la ansiedad en tiempo real.
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La práctica: Realiza dos inhalaciones seguidas por la nariz (una larga y una corta al final para llenar los pulmones) y exhala muy lentamente por la boca. Repítelo 3 veces.
3. Descarga Física (Shaking)
Los animales tiemblan después de un susto para liberar el exceso de cortisol y adrenalina. Nosotros tendemos a rigidizarnos.
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La práctica: Si sientes mucha carga emocional, sacude tus manos, tus piernas o todo el cuerpo durante un minuto. Permite que la energía atrapada salga a través del movimiento.
Conclusión: El Camino a la Integración
Tener un sistema nervioso desregulado por heridas de infancia no es una condena perpetua. Gracias a la neuroplasticidad, nuestro cerebro puede aprender nuevas rutas hacia la calma.
Este proceso de reprogramación requiere paciencia y compasión. No se trata de borrar tu historia, sino de ampliar tu ventana de tolerancia para que puedas vivir tus emociones sin que estas te desborden.
Si sientes que necesitas acompañamiento en este proceso de reconexión con tu cuerpo y tus emociones, en este espacio trabajamos desde una mirada integrativa para ayudarte a sanar.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Se puede curar un sistema nervioso desregulado? Sí. A través de la terapia y prácticas somáticas consistentes, el sistema nervioso tiene la capacidad plástica de aprender nuevos patrones de regulación y seguridad.
¿Cómo afecta el trauma infantil en la edad adulta? El trauma infantil no procesado puede manifestarse como ansiedad, depresión, enfermedades autoinmunes, problemas digestivos y dificultades para mantener relaciones estables debido a la desregulación emocional.
¿Qué es la corregulación? Es el proceso mediante el cual un sistema nervioso equilibrado ayuda a otro a calmarse. Es esencial en la infancia (madre-hijo) y también ocurre en la terapia entre terapeuta y paciente.

