Hoy, tercer lunes de enero, el marketing lo etiqueta como el Blue Monday, supuestamente “el día más triste del año”. Más allá de la fórmula matemática cuestionable que originó el término, hay una realidad psicológica innegable que observo en mi consulta clínica: el silencio que sigue a las fiestas.
Si hoy sientes apatía, pesadez o una extraña tristeza, independientemente de la estación en la que te encuentres, no es casualidad. Es un movimiento psíquico natural de contracción después de la expansión.
Durante diciembre, algunos vivimos volcados hacia afuera. La psique colectiva nos empuja a habitar lo que en psicología llamamos la Persona (la máscara social): regalos, cenas, la imagen del “éxito” y la felicidad familiar. Inflamos nuestra energía para cumplir con el rito.
Enero trae consigo la Enantiodromía: la tendencia de las cosas a convertirse en su opuesto. Toda esa energía volcada hacia afuera ahora reclama volver hacia adentro.
La “tristeza de enero” no siempre depende de si hay sol o lluvia afuera. Es una necesidad de regulación. Es la psique diciendo: “Ya no puedo sostener la máscara de la alegría perpetua. Necesito descanso, necesito verdad”. El vacío que sentimos es, a menudo, el espacio que queda cuando la adrenalina de la novedad se retira y nos quedamos a solas con nuestra realidad cotidiana.
A esto se suma la presión de los “Nuevos Comienzos”.
Si estás en invierno, la oscuridad externa invita al refugio, pero el mundo te exige productividad inmediata.
Si estás en verano, la luz brillante te exige estar “feliz y radiante”, lo que choca violentamente con tu cansancio interno.
En ambos casos, existe un conflicto entre la exigencia del Ego (“tengo que arrancar el año”) y la necesidad del Alma (“necesito procesar el ciclo que cerró”). Esa fricción es lo que llamamos angustia de enero.
En lugar de luchar contra este estado, te invito a cambiar la narrativa:
– Honra tu “Clima Interno”: Tu estado de ánimo no tiene por qué coincidir con el pronóstico del tiempo. Puedes vivir un invierno del alma bajo un sol radiante, o encontrar calidez interna en un día gris. Valida lo que sientes tú, no lo que dicta el calendario.
– Revisa la “resaca” de expectativas: A veces la apatía viene de ver que, aunque el año cambió, los problemas internos siguen ahí. Eso es bueno: significa que es momento de trabajarlos, no de taparlos con distracciones.
– Micro-rituales de retorno: No te fuerces a cambios radicales hoy. Volver a tu centro es un proceso paulatino. Busca el anclaje en lo simple.
Enero no tiene por qué ser triste, pero sí es, inevitablemente, real. Y la realidad, a veces, se siente pesada después de la fantasía de las fiestas.
Si sientes que este “bajón” te impide funcionar o si la ansiedad por el año que comienza te paraliza, quizás es el momento de mirar qué hay detrás de esa tristeza.
Soy Ma Cristina Urra, psicóloga clínica. Acompaño procesos de transformación y búsqueda de sentido. Si necesitas un espacio para ordenar este inicio de año, la terapia es el lugar para empezar.
📍 Atención Online Internacional y Presencial en Santiago de Chile.


Hola Mari, gracias por este recordatorio amoroso de cómo podemos vivir menos en contradicción con el afuera y más en conexión con uno misma.
Hola Gabriela, gracias por tomarte el tiempo de escribir. Si así es, ese es el desafío que tenemos como seres humanos. De vez en cuando escuchar nuestro mundo interno. Un gran abrazo.